- Pobre en grasas, especialmente saturadas. Las grasas totales deben representar
menos del 30% del valor calórico total de la dieta, y de éstas menos del 10%
deben ser saturadas.
Las grasas saturadas favorecen el depósito del colesterol LDL en las arterias y son
las que se encuentran en las carnes grasas, leche, queso, mantequilla, embutidos, etc.
Las grasas insaturadas, por el contrario, son típicas de los aceites vegetales y los
pescados azules y protegen de la arteriosclerosis, pues elevan el colesterol HDL
- Pobre en colesterol: debe contener menos de 300 mgs de colesterol al día.
Los huevos, el hígado y los mariscos son ricos en colesterol.
- Rica en fibra: las recomendaciones diarias de fibra se sitúan en torno a los 30–50 g,
cifra a la que es difícil llegar sin suplementos. Las verduras, frutas y legumbres son
alimentos ricos en fibra.
- Rica en proteínas de origen vegetal, son mejores que las animales que van
acompañadas de grasa. Cómo por ejemplo, la soja. |